El
crecimiento de la ciudad de Quito es la causa para el desarrollo de las ligas
barriales. Ahora, el fútbol barrial se ha transformado en un espacio de
expresión de emociones y pasiones.
Aproximadamente 220 000 personas, entre varones, damas y niños, juegan fútbol cada fin de semana en Quito, según estudios realizados por la Dirección Metropolitana de Deportes. Esta cifra evidencia la gran aceptación y el crecimiento.
Sábados y domingos es común ver a familias enteras
asistir a las ligas deportivas barriales y llenar los graderíos para alentar a
algún miembro de su familia que salta a la cancha, sea de tierra o de césped,
para disfrutar del “rey de los deportes”.
“Solo el fútbol es capaz de unir a la familia” dijo Eduardo Silva,
expresidente de Liga Barrial Marquesa de Solanda. Estuvo 17 años en la
presidencia y para él la familia ve en el fútbol la oportunidad para reunirse
porque durante la semana cada uno tiene sus ocupaciones.
En Quito
existen aproximadamente 350 ligas deportivas barriales regidas bajo las
matrices. Una matriz es una especie de sede que agrupa a ligas de diferentes
barrios. En Quito hay tres matrices: la Federación de Ligas de Quito, la Unión
de Ligas Independientes y la Matriz Metropolitana.
La
competencia por ganar un encuentro, alcanzar un título, ganar una medalla, un
trofeo, ascender de categoría queda opacada por el reencuentro de la familia y
amigos que se hace presente todos los fines de semana.
Todas las ligas barriales, tanto urbanas como rurales, disponen de
espacios para la actividad tradicional del fútbol, pero existen diferencias en
cuanto a la infraestructura, por falta de coordinación para su
utilización entre las ligas y la comunidad.
Para Jorge Cartagena, presidente de la Asociación de Ligas Deportivas Barriales de Pichincha, las ligas barriales en el Distrito Metropolitano de Quito convocan e involucran a mucha gente. Según la Dirección de Deportes del Municipio de Quito, es la segunda que más simpatizantes convoca en la ciudad.
En eso coincide Alberto Paredes, quien juega en La
Magdalena. Él lleva a su familia a disfrutar los partidos de fútbol. “Es un
momento de esparcimiento con sus hijos y esposa” dijo cuando se alistaba para
saltar a la cancha.
El fútbol barrial es un deporte de recreación donde
se une la familia y toda la comunidad. Además, las personas que participan lo
hacen enteramente porque les gusta realizar actividades deportivas con fines
recreacionales, para mejorar su salud y calidad de vida.
Por Patricio Yacelga


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