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miércoles, 28 de mayo de 2014

LA DIGITALIZACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN




La comunicación inalámbrica se ha convertido en una plataforma de difusión para muy distintos tipos de productos digitalizados, como juegos, música, imágenes y noticias, así como mensajería instantánea, que abarca toda la gama de las actividades humanas, desde las redes de apoyo personal hasta las tareas profesionales y las movilizaciones políticas. Así pues, la red de comunicación electrónica está presente en todo lo que hacemos, en cualquier lugar y en cualquier momento.


El crecimiento de la autocomunicación de masas no se limita al nivel superior de la tecnología. Organizaciones de base y pioneros están utilizando nuevas formas de comunicación autónoma, como estaciones de radio de baja potencia, canales piratas de televisión y producción de vídeo independiente, aprovechando la capacidad de producción y distribución a bajo coste del vídeo digital.


3.803 millones de personas utilizan las redes.
Es cierto que los medios mayoritarios utilizan blogs y redes interactivas para distribuir sus contenidos e interactuar con la audiencia, mezclando modos de comunicación horizontales y verticales. Pero hay muchos ejemplos en los que los medios tradicionales, como la televisión por cable, se alimentan de contenidos autónomos utilizando la capacidad digital para producir y distribuir muchos tipos de contenido.


La creciente interacción entre redes verticales y horizontales de comunicación no significa que los medios mayoritarios estén acaparando las nuevas formas independientes de creación y distribución de contenidos. Significa que existe un proceso de complementariedad que da lugar a una nueva realidad mediática cuyos contornos y efectos se decidirán en última instancia en las luchas por el poder político y empresarial a medida que los dueños de las redes de telecomunicación tomen posiciones para controlar el acceso y el tráfico a favor de sus socios y clientes privilegiados.


El creciente interés de los medios de comunicación corporativos por las formas de comunicación basadas en Internet refleja el reconocimiento de la importancia del auge de esta nueva forma de comunicación social que he denominado autocomunicación de masas. Es comunicación de masas porque llega a una audiencia potencialmente global a través de las redes y de la conexión a Internet. 


Es multimodal porque la digitalización del contenido y el software social avanzado, basado frecuentemente en programas de código abierto que se pueden descargar gratuitamente, permiten el cambio de formato de casi cualquier contenido en prácticamente casi cualquier forma, distribuido cada vez más a través de redes inalámbricas. Además, su contenido está autogenerado, su emisión más dirigida y su recepción autoseleccionada por todos aquellos que se comunican.


Éste es un nuevo ámbito de comunicación y, en última instancia, un nuevo medio sustentado por redes de ordenadores que hablan un lenguaje digital y cuyos emisores están repartidos e interaccionan por todo el mundo. Es verdad que el medio, incluso un medio tan revolucionario como éste, no determina el contenido ni el efecto de sus mensajes. Pero tiene el potencial de hacer posible una diversidad ilimitada y la producción autónoma de la mayoría de los flujos de comunicación que construyen el significado en el imaginario colectivo.


Sin embargo, son organizaciones e instituciones influidas en gran medida por las estrategias empresariales de rentabilidad y expansión de mercados las que procesan y modelan (aunque no determinan) la revolución de las tecnologías de la comunicación y las nuevas culturas de comunicación autónoma. (Castells, 2009, pág. 92)


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