La
comunicación inalámbrica se ha convertido en una plataforma de difusión para
muy distintos tipos de productos digitalizados, como juegos, música, imágenes y
noticias, así como mensajería instantánea, que abarca toda la gama de las
actividades humanas, desde las redes de apoyo personal hasta las tareas
profesionales y las movilizaciones políticas. Así pues, la red de comunicación
electrónica está presente en todo lo que hacemos, en cualquier lugar y en
cualquier momento.
El crecimiento de la
autocomunicación de masas no se limita al nivel superior de la tecnología.
Organizaciones de base y pioneros están utilizando nuevas formas de
comunicación autónoma, como estaciones de radio de baja potencia, canales
piratas de televisión y producción de vídeo independiente, aprovechando la
capacidad de producción y distribución a bajo coste del vídeo digital.
![]() |
| 3.803 millones de personas utilizan las redes. |
La creciente interacción entre redes
verticales y horizontales de comunicación no significa que los medios mayoritarios estén acaparando las nuevas
formas independientes de creación y distribución de contenidos. Significa que
existe un proceso de complementariedad que da lugar a una nueva realidad
mediática cuyos contornos y efectos se
decidirán en última instancia en las luchas por el poder político y
empresarial a medida que los dueños de las
redes de telecomunicación tomen posiciones para controlar el acceso y el
tráfico a favor de sus socios y clientes privilegiados.
El
creciente interés de los medios de comunicación corporativos por las formas de
comunicación basadas en Internet refleja el reconocimiento de la importancia
del auge de esta nueva forma de comunicación social que he denominado autocomunicación de masas. Es
comunicación de masas porque llega a una audiencia potencialmente global a través de las
redes y de la conexión a Internet.
Es multimodal porque la digitalización del contenido y el software social
avanzado, basado frecuentemente en programas de código abierto que se pueden
descargar gratuitamente, permiten el cambio de formato de casi cualquier
contenido en prácticamente casi cualquier forma, distribuido cada vez más a
través de redes inalámbricas. Además,
su contenido está autogenerado, su emisión más dirigida y su recepción autoseleccionada por
todos aquellos que se comunican.
Éste es un
nuevo ámbito de comunicación y, en última instancia, un nuevo medio sustentado por redes de
ordenadores que hablan un lenguaje
digital y cuyos emisores están repartidos e interaccionan por todo el mundo. Es
verdad que el medio, incluso un medio tan revolucionario como éste, no
determina el contenido ni el efecto de sus mensajes. Pero tiene el
potencial de hacer posible una diversidad ilimitada y la producción autónoma de la mayoría de los flujos de
comunicación que construyen el significado en el imaginario colectivo.
Sin embargo, son organizaciones e instituciones influidas en gran
medida por las estrategias empresariales de rentabilidad y
expansión de mercados las que procesan y modelan (aunque no determinan) la
revolución de las tecnologías de la comunicación
y las nuevas culturas de comunicación autónoma. (Castells, 2009, pág. 92)

No hay comentarios:
Publicar un comentario